¡Viva la autogestión! La Sonora 5 Estrellas y su fiesta para la pobla

Foto por Jorge López C.

El otro día veía un programa de picadas en el Canal 13, cuando llegaban a un local de mechada en sandwich en Maipú. “Mi sueño es llevar este concepto culinario a todas las poblaciones de Chile”, decía el orgulloso cocinero. Si las zonas comerciales de Chile están llenas de comidas gourmet, ¿por qué no llevarlo a la esquina de tu casa? Hermoso.

Lo que hizo la Sonora 5 Estrellas el sábado pasado tenía el mismo espíritu. Fue un show para sacarse el sombrero, no solo por el nivel de producción y el nivel artístico, si no que por el rico ambiente que se vivió allí. Precisamente ahí, donde la banda daba sus primeros pasos en la comuna de Conchalí, su cuna, su escuela, su vida.

Es que esto fue lo más bonito: fiesta en la pobla. Es importante porque no fue desde el pueblo o para el pueblo (todo el pueblo debe gozar de la fiesta, eso es sagrado), si no que en las calles donde reside el pueblo. Esas mismas calles insultadas por el transporte público y sus absurdos tiempos de movilización. Esas calles que son estigmatizadas por el resto de la sociedad: “es bien pelúo por ahí” o “allá mueren los valientes”, dicen los que no son de “esos lados brígidos”. Son esas calles que no existen para la autoridad de turno, donde el pavimento se despedaza todos los inviernos, donde el amanecer y el atardecer son lo mismo porque se entra y sale de la casa a oscuras y donde los cabros chicos se tienen que conformar con un pasaje para jugar una pichanga interrumpida por los autos.

Ni hablar de la cultura, que cada vez está más centralizada. Ahí justamente radica el valor de la fiesta de la Sonora 5 Estrellas: el gimnasio municipal de su comuna natal, adornado con banderines que seguramente le costaron horas de trabajo a alguien, con un stock de comidas digno de la abuelita y un ambiente familiar. ¿Lo mejor de todo? Lo hicieron ellos mismos.

Nadie quiere invertir en un lugar tan apartado y “flaite”. Ni hablar de que el gobierno lleve uno de sus espectáculos de más de 2 mil millones de pesos a la población. Entonces, ¿qué nos queda? La autogestión, un método de trabajo que no busca otro objetivo que el sustento con tus propias manos. Y la Sonora 5 Estrellas si que sabe de eso.

“Yo me doy por pagado por tener este nivel de espectáculo aquí, en Conchalí”, me dijo Pancho Pino esa noche. Y es por eso que regularmente se mueven con camas y petacas a su casa, a pura autogestión. Porque ahí está la familia, los amigos, la vida.

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