Tiki Tiki Ti: Cinco cosas que odiamos de las Fiestas Patrias

Se acercan las fiestas patrias y eso lo sabemos desde el primer día de septiembre. Por esas cosas de la naturaleza, el 1ero del noveno mes del año siempre empieza a hacer más calorcito y de la nada el olor a asado se siente por todas partes. Y por lo mismo la gente empieza a andar más “buena onda”: se viene “el 18”, el aguinaldo y tres días de puro hueveo.

Ante este clima de jovialidad y carrete por doquier, déjenme poner una pequeña gota de amargura. Si bien es bueno que existan tres días de relajo puro (porque hasta los pacos andan más permisivos con la gente que toma en la calle), esta fecha trae consigo ciertas costumbres que deberíamos comenzar a eliminar del recuerdo colectivo.

El Rodeo 

Si hablamos del 18 se nos viene a la mente el ideario de “folclor” en todo su esplendor: musical, culinario, de vestimenta y hasta deportivo. Aunque ustedes no lo crean, el rodeo es el deporte nacional (de acuerdo al Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile). ¿Cómo puede ser deporte nacional un acto en dónde maltrata a un animal en un espacio cerrado? No nos vengan con sus tradiciones, por algo las sociedades evolucionan y el Coliseo Romano ya no se usa. En el último tiempo mucho se ha hablado de los circos libres de crueldad animal y nos parece excelente que se deje de explotar animales solo por hacer reír a los demás. ¿Por qué no se pueden traspasar estas ideas al rodeo? ¿Dónde está lo deportivo en romperle las costillas a un novillo? No es una competencia: el pobre animal no tiene ninguna posibilidad de salir ganador de esa media luna. El rodeo está rodeado de un imaginario de huaso de elite, ese que va todo arreglado a andar a caballo, que baila cueca con espuelas, pañuelos bordados y mantas que valen una millonada, pero que en su puta vida ha trabajado la tierra, y que seguramente tiene apellido compuesto o derechamente extranjero. En ese mismo tono, igual de repudiable son todos esos juegos de “atrapar al …” (inserte chancho, gallina, o cualquier otro animal que se use en su zona), ya que moldean desde chiquititos a los niños y niñas, acostumbrándolos a que los animales son material de entretenimiento y no de respeto. El stress al que son sometidos colinda con la tortura, además de innecesario.

El Neofolklore

Para no salirnos del tema folclórico: ya es hora de que se cambie la música que acompaña el colectivo de las fiestas patrias. Basta de la cueca de los Huasos Quincheros, un grupo de viejos patriotas que está lejos de la idea de huaso. Partidarios acérrimos de la dictadura, estos fachos deberían buscar pronta jubilación y dar paso a los nuevos aires de música, ya sea para nuestra querida cumbia o la cueca brava, la cual es harto más entretenida que las sonatas que aún siguen rechinando en la radio Santiago. Hagamos de “Furia Loca” el nuevo himno patrio

Te Deum

Dentro de los actos oficiales de septiembre, hay un par que deberían pasar al olvido lo más rápido posible: en primer lugar, el Te Deum Ecuménico. ¿Tenemos que agradecer a Dios por la independencia, cuando gracias a ese mismo dios los españoles intentaron acabar con toda la población indígena de esta zona del mundo?. La iglesia, esa misma que se declara pro-vida (a menos que el feto sea  pobre, homosexual o atente contra su moral), bendice sus intereses y recuerda al presidente y a la clase política que el Señor está por sobre todas las cosas, inclusive sobre la laicidad del Estado. Personajes como Monseñor Ricardo Ezzati Andrello y Monseñor Juan de la Cruz Barros Madrid encabezan el ritual, guardando bajo sus túnicas los casos de abuso de menores en los cuales se han visto envueltos (tanto en el rol de encubridor como pederasta). Chile necesita exorcizarse de esta iglesia.

Parada militar

El segundo de los actos oficiales en pasar al paredón es la Parada Militar, la cual sólo destaca de manera positiva por una cosa:  entregarnos el día 19 como feriado por ser el “Día de las Glorias del Ejército de Chile”. Esta absurda demostración del poder militar sirve única y exclusivamente para sacar milicos de sus cuarteles y hacer la mantención a tanques, aviones, helicópteros y tanto otro armatoste que si no fuera por este desfile estarían aún juntando polvo. Nuestros valientes soldados se llenan la boca hablando del “Ejército vencedor, jamás vencido”, pero las únicas dos guerras que ganaron fueron contra ejércitos aún menos preparados y peleando por intereses extranjeros. El resto, puras matanzas al pueblo: ocupación de la Araucanía, exterminación de rebeliones; y la más recordada, la traición del 11 de septiembre de 1973 que se mantiene hasta el día de hoy con sus pactos.

Alza de precios

Para terminar la lista menos densos, pero con el mismo odio, deberíamos decir adiós a la mala costumbre de subir los precios en las fondas y ramadas. Los fonderos deben ser las personas más lloronas de Chile; todos los años suben los costos pero igual les va “ahí nomás”. Si ya para entrar a la mayoría de los recintos hay que pagar entrada (partieron robando de una las municipalidades), una vez adentro es mejor andar sin hambre, sin sed o con harta plata, porque por menos de tres lucas es imposible tomarse una jarra de chicha (rellena hasta la mitad con jugo de guinda) o comerse una empanada (que para mala suerte va a venir con una pasa).

Bonus Track

Pasas en las empanadas

Los artesanos de la sabrosa empanada aún no cachan  que las pasas no le gustan a nadie, y que si existen es simplemente porque son uvas tan malas que nadie se las quiso comer.

N. del E: No todo el equipo de La210.cl está de acuerdo con la última opinión de este artículo. ¡Vivan las empanadas con pasas!

"Chimbombo" Silva

Sherwoodiano, cervecero, canoso, colocolino y fiel defensor de la Báltica. Si esta bio le pareció muy poco, sea mi amigo o agende una entrevista.