La micro se subió al vacile: Así fueron las 8 horas de la Fonda Permanente en Concepción

Previa chelera en el centro de la ciudad penquista, viaje a bordo del bus de Guachupé, y otros detalles en esta crónica vivencial que de “culto formal” tiene poco y nada.

Al momento de comenzar a escribir esta crónica digamos que mi esbelto cuerpo, hecho a cincel y una estricta dieta a base de barros luco con pilsen, ya se encuentra… como dicen por ahí… limpio.

Claro, es que momentos antes este empaque humano digno de titán de lucha grecoromana, todavía era fuente de irradiación de decadencia, como resultado de una noche llena de emociones y otras cosas que solo los que gustan de la bohemia pueden imaginar.

Era la primera vez que la Fonda Permanente llegaba a la intercomuna del Gran Concepción. El centro de eventos SurActivo era el gran escenario gran de este jolgorio.

Luego de un par de llamados por aquí, unos wasapeos por allá, pesqué mi cámara fotográfica y metí primera hacia ese paraíso de la carrumba.

Ahí iba yo: cónsul de la210.cl. La misión era ruda, pero un maquinista del bus del “oe-oe” nunca falla, y esta es la historia de una fiesta llena de alegrías…

CHELA MUSICAL

Tomadito de 11 saqué $500 pesos del bolsillo y partí a Concepción –Mi ruca está en Talcahuano-. Eran cerca de las 21.00 horas y cuando pasé por afuera de SurActivo eché un vistazo y caché que ya había público adentro del local y otros cuantos hacían fila hasta la calle.

Mi primer destino era el conocido hotel penquista “Terrano”, ubicado a un par de cuadras de la plaza de la tierra Cuna del Rock chileno

Me esperaban los cabros de Guachupé , luego de haber salido a recorrer el Cerro Caracol de la ciudad y haberse pegado un manye en un restaurant de una conocida cadena.

“Vamos por una birra”, me dice Tomás, vocalista de “La Banda”. A tres cuadras de distancia el escenario musical se había trasladado a una de esas mesas de madera que llevan nombres de marcas de chela. El momento era presagio de lo que preparaba la noche … entre botellas y shoperos ya animaban la previa los cabros de Santa Feria y La Combo Tortuga, quienes solo se dejaban querer por el entorno de la gente del sur.

Bajamos la helada y partimos al bus de Guachupé. En el camino a la presentación los chicos de la banda cantaban a coro junto a una guitarra. El staff técnico echaba el pelo y en 20 minutos ya entrabamos a SurActivo… Eran las 22:30 horas.

Desde abajo la gente reconocía a Guachupé y saludaban con entusiasmo. Yo cagao de la risa me sumaba al reciproco acto, con la fe de que por último pensaran que era un entrometido candidato a concejal por la comuna.

Bajando del bus el ambiente era puro webeo. En el escenario de la Fonda Permanente la Sonora Malecón hacia que los más de 2 mil peregrinos, que dijeron presente en la pista, llegaran a romper el suelo.

Pasamos al camarín. Platos que se desbordaban con papas fritas, maní, ramitas de queso y unos mostos adornaban una mesa bien esquinada, mientras que Guachupé afinaba últimos detalles.

El show fue como siempre… con euforia. A “Todo va lento”, o “Caspsulocas”, lo acompañaban desde el público lienzos y banderas de “La Banda”, como también de Santa Feria y La Combo Tortuga.

PURA FIESTA

Vino el turno de Villa Cariño. Otros de los que dejaron a los presentes más traspirados que caballo de feria, y que para variar se llevaron todas las selfies de las fanáticas, que como el mejor de los centinelas hacían guardia bien apostadas en primera fila… la fotito para el recuerdo era la gran misión.

Los acordes de la “Cumbia Loca”, seguían en el alto de la jornada cuando ya los caporales de La Combo Tortuga entraban a camarín. Guachupé en paralelo ya tomaba el bus de regreso. Yo con cámara al hombro no perdía tiempo y seguía pechando comida por aquí y por allá.

Viendo el recital desde el lente de mi cámara sentía a mis espaldas la locura del público. En un momento giré y entre los rostros universitarios y otros no tanto, me fui dando cuenta que hasta una señora, quien pudo haber sido mi mamá, gozaba de los lindo al ritmo de esta música 100% factura nacional.

Ya era el momento de La Combo. Un ciclón de papel picado acompañaban en cada acorde al Dunga- vocalista- quien abrió los fuegos con el temazo “Jefe”.

Me corro de abajo del escenario cuando escucho mi nombre. Eran el Dany y el Jota, los genios atrás del epicentro del webeo penquista La Bodeguita de Nicanor, quienes recibían el abrazo de cada músico presente en la jornada, ahí a la pasada.

Al rato ya me encontraba en el camarín con Santa Feria. Gonzalo Jara – percusiones- pa’ variar me incitaba a caer en la linterna de tres pilas. Creo que en un rato fueron dos piscolones los que me dieron las fuerzas para seguir con el carrete en alto, pues ya eran las 4 de la mañana y las patitas pedían el spa del pueblo: salmuera.

Los cabros se disponían a subir al escenario cuando se registró un pequeño incidente con Rogelio Cucarro… pero eso da para otro libro. Como sea, la pega se hizo igual y cerca de las 5 de la mañana el vacile terminó con un público que nunca aflojó el entusiasmo.

Eran las últimas chelas de la jornada. El olor a bless en el ambiente ya se hacía escaso. Los técnicos ya comenzaban a dar rienda al desmontaje del show. Santa Feria se preparaba para tomar nuevamente su bus y tomar ruta hacia Valdivia.

Tallas por aquí, por allá. Mejor me salto a la parte donde tomo el taxi a mi casa… la idea es poder seguir escribiendo para una próxima oportunidad.

¡Salud por la música nacional! … puta que estuvo rico el consomé de pollo que después me hizo mi mamá.

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