Guachupé en la dura: “Los peces grandes no caen nunca”

Estuvimos con “La Banda” en Concepción. Tomás Maldonado (voz) y Rodrigo “Gigio” Alveal (bajo) se tiraron a parlar con La Micro regalona. Influencias musicales, políticos ladrones, filosofías de vida y el futuro del grupo fueron algunos de los temas que salieron al baile.

En un momento de re-encanto, re-enamoramiento y mucho trabajo con maquetas. Así dicen estar Tomás Maldonado y Rodrigo Alveal (Gigio), voz y bajista, respectivamente, de la banda Guachupé.

Estuvimos con ellos en su última presentación en Concepción, en la consolidada La Bodeguita de Nicanor, donde esta agrupación con 15 años de trayectoria se presentó por cerca de 60 minutos ante un público que saltó y coreó todas sus canciones sin parar.

Los momentos por los que pasa el grupo, la filosofía de Guachupé tras sus letras, actualidad nacional y otros temas, son parte de los pasajes de la entrevista de La 210, directamente desde la Cuna del Rock Chileno.

La Cumbia Rock

Guachupé viene de haber tocado en Puerto Montt. Viajaron durante toda tarde hasta Conce con una única parada en Victoria (IX Región) donde pasaron a almorzar.

Tomás, voz y guitarra de “La Banda”, dice entre risas “como que todavía tengo el viaje en el cuerpo”. Rodrigo “Gigio” Alveal al mismo tiempo mira una máquina de refrigeración con la imagen de una conocida marca de helados. “Una de estas podría tener en mi casa”. Ríe.

Son cerca de las 23:00 horas y en 90 minutos más los muchachos deben subir al escenario. Por mientras hablan sobre la personalidad acogedora de la gente de Puerto Montt y alrededores, como también de políticas públicas en materia de cultura que hay en nuestro país.

La grabadora de La 210 señala el REC, y la cháchara se pone más que buena, mientras que el lente de nuestro reportero gráfico se dedica a captar el momento de risas y reflexión.

Sin nada más que agregar: Señor pasajero, chantese el cinturón y déjese llevar en este viaje cargado a la Euforia, donde la hinchada no duerme se desvela.

-¿En qué está ahora Guachupé? ¿Es un periodo de giras, de trabajo en estudio, en qué están?

Tomás: Estamos retomando el tema de las tocatas universitarias, las que se comienzan a transformar como en pequeñas mini-giras. Desde que comenzó la banda siempre estuvimos ligados al mundo universitario, con las federaciones de estudiantes, o con la gente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Si para otras bandas la temporada fuerte es el verano, para nosotros son estas fechas de reactivación del mundo universitario.

La banda ahora está en un receso de reencanto, que pasa mucho tras estar mucho tiempo tocando. Esto significa el reenamorarse de la banda para volver a hacer un nuevo material, nuevas canciones que se puedan ir mostrando de a poco.

Por lo pronto, estamos en que cuando nos juntamos vamos viendo y revisando maquetas, ensayamos nuevos ritmos, canciones. Tenemos una cantidad importante de maquetas con las que queremos trabajar y obviamente así generar un hilo conductor que nos lleve a un nuevo material en un futuro próximo.

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-A mí me preguntan por Guachupé y siempre explico que hay una convergencia de sonidos que pasan desde un estilo parecido a los Auténticos Decadentes, hasta un sonido de mucho rock, cumbia y ska de por medio. ¿Ustedes han definido su estilo o algún estilo?

Gigio: Más que un tipo de música, creo que tenemos una propuesta que va por otro lado. Tiene que ver más con las letras.

De partida dentro del grupo todos escuchamos música muy distinta. Hay mucho rock de los 90, otro va por los sonidos más punkys, etc.

Tomás: Desde que nos conocemos que hay gustos distintos. El Nelson Alveal (baterista) está ahora escuchando unas bandas medias parisinas, por ejemplo, pero cuando nos juntamos apuntamos a un punto el que es que queremos ser una banda que ojalá nunca se vuelva tan vieja. Por eso tratamos de webiar.

-Pero da la impresión de que aquí existe una “Filosofía Guachupé”, que va más allá de lo propio que significa la música de carnaval. Como que Guachupé tiene esa esencia del grupo de amigos que siempre está ahí y que quiere vivir al margen de los modelos de vida que impone la sociedad.

Tomás: Lo que ocurrió con “El Club del Amigo” (último disco) es que éramos compañeros de curso. Yo con el Nelson estudiábamos juntos hace 20 años en el Liceo Lastarria.

Pertenecemos a una generación donde muchos de los amigos con los que aún convivimos – cada vez menos- no tuvieron la fortuna de agarrar a un grupo de partner y formar una banda de música, de poder salir de viaje los fines de semana con ese escape que te permite tener la música y que finalmente te va manteniendo más vivo y fuera de esta terapia esclava que impone la sociedad.

Igual tenemos otros personajes a nuestro lado que son encantadores. Compadres que tienen 40 años, los quedai mirando y decís: “Éste weón sigue jugando a la pelota, está en los conciertos de Guachupé, y no tranzó sus ideales”.

Esto mismo llevó a la creación de “El Club del Amigo”. Una suerte de barrera para decir “esto es nuestro, defendámoslo”. Es lo que queremos comunicar a la gente, porque ahí están los valores que queremos representar e impregnar en la gente que nos va a seguir.

-¿Los personajes de la caratula de El Club del Amigo porque no tienen cara?

Tomás: Es creación de Salvador López. Ilustrador, pintor de hinchadas de fantasía. Los 4 personajes que ahí salen finalmente somos nosotros (los músicos de Guachupé) porque él dibuja los personajes en relación al cuerpo y no en relación a los ojos, la nariz, etc.

Decidimos que esa tenía que ser la carátula, pues era el momento en que estábamos impresos ahí los 4 amigos después de la muerte de Lucho Ardilla (año 2012).

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El Chile de Hoy

-En sus letras igual se respira un mensaje mucho más político. Tienen incluso una canción que alude a la muerte de Pinochet. Por lo mismo que impresión tienen de lo que ha ocurrido últimamente en el país donde la corrupción está por todos lados.

Gigio: Está la cagá… bueno, siempre estuvo la cagá. La diferencia es que hoy están los medios para poder darte cuenta de que así están las cosas.

Ya es una cuestión cotidiana que veís las noticias y sale que cierto weón va a ser formalizado, y éste otro weón también.

¿Qué pretenden con eso? Porque finalmente los veís que se pasean por todos lados, ya que el sistema que hay está para tenerlos muy protegidos, pese a las atrocidades que están haciendo.

Es un sistema sin carácter donde finalmente se juzga a los pobres gallos que no tienen como defenderse, pero los grandes peces no caen nunca.

Por un lado nosotros somos una banda, nos damos cuenta de eso, pero no somos quienes tienen la receta para decirle a los políticos “mira, esto es lo que hay que hacer”.

Darse cuenta de todo lo que está pasando es inevitable.

-Con todo esto ¿Cómo creen que viene la mano parta las elecciones municipales y parlamentarias?

Tomás: A mí me tocó ser vocal de mesa como 9 veces. Me inscribí porque siempre tuve ganas de tener un voto político. Mi familia siempre estuvo muy relacionada con la política. Se hablaba de política en la mesa. Era por militancia, como también por un interés por este tema mucho mayor a lo que pasa hoy.

Cuando me inscribí había muchas ganas de participar. La persona que lo hacía era por eso. Después con el tema del voto voluntario, y tras la decepción que la gente comenzó a sentir, como ejemplo, mi mesa en el local de votación que es de 530 personas solo unas 180 de ellas sufragó.

Ese margen de personas que van a votar o es ese personaje clásico que le encanta ir al local tras comprar el diario ese día domingo en la mañana. Un ritual que yo lo encuentro muy lindo y que es una pena que se pierda.

Con todo eso, no sé qué va a pasar ahora. Como decía Gigio, ahora es de todo el tiempo que tu veís a Ramón Ulloa en Canal 13 mostrando a nuevos formalizados por corrupción y solo te queda pa´pensar: “¿Y qué se robó ahora? Si ya se robaron todo”. Hasta el mismo fútbol ya está vendido.

Gigio: Por otro lado la gente ahora habla de la Constitución y la verdad es que en sí no entienden mucho de qué trata, pues de partida es un tema difícil.

Pero más allá de eso tú te ponís a pensar qué es Chile, y el resultado es que este país siempre fue un negocio. Una aristocracia que se quedó con todo, que vendieron, que privatizaron todo, dejando al Estado como un mero administrador.

Lo importante de que se hable de nueva Constitución es que tenemos a gente que está pensando más, gente más crítica y con mayor participación. La gente sí tiene algo que decir, no como antes.

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